domingo, 20 de enero de 2013

Jesús convierte agua en vino


LECTIO DIVINA
Domingo 20 de Enero de 2013
Domingo 2º Durante el Año Ciclo C
TEXTO BÍBLICO: Juan 2, 1-11
Jesús convierte agua en vino1 Tres días después María, la madre de Jesús, fue a una boda en un pueblo llamado Caná, en la región de Galilea.

2 Jesús y sus discípulos también habían sido invitados.
3 Durante la fiesta de bodas se acabó el vino. Entonces María le dijo a Jesús: —Ya no tienen vino.
4 Jesús le respondió: —Madre,1 ese no es asunto nuestro. Aún no ha llegado el momento de que yo les diga quién soy.

5 Entonces María les dijo a los sirvientes: «Hagan todo lo que Jesús les diga.»
6 Allí había seis grandes tinajas para agua, de las que usan los judíos en sus ceremonias religiosas. En cada tinaja cabían unos cien litros.
7 Jesús les dijo a los sirvientes: «Llenen de agua esas tinajas.» Los sirvientes llenaron las tinajas hasta el borde.
8 Luego Jesús les dijo: «Ahora, saquen un poco y llévenselo al encargado de la fiesta, para que lo pruebe.» Así lo hicieron.
9 El encargado de la fiesta probó el agua que había sido convertida en vino, y se sorprendió,
porque no sabía de dónde había salido ese vino. Pero los sirvientes sí lo sabían. Enseguida el encargado de la fiesta llamó al novio
10 y le dijo: «Siempre se sirve primero el mejor vino, y luego, cuando ya los invitados han bebido bastante, se sirve el vino corriente. Tú, en cambio, has dejado el mejor vino para el final.»
11 Jesús hizo esta primera señal en Caná de Galilea. Así empezó a mostrar el gran poder que tenía, y sus discípulos creyeron en él.
TRADUCCIÓN EN LENGUAJE ACTUAL.
1 - LECTURA
¿Qué dice el texto?
Pistas para la lectura
Queridos hermanos:
Este Domingo comenzamos en la Liturgia el Tiempo Durante el Año, pero todavía sin retomar el Evangelio de San Lucas. Se nos presenta hoy un texto del Evangelio según San Juan.
Tradicionalmente se lo suele llamar “las bodas de Caná”. Pero también es interesante tener presente el título que le da nuestra versión de la Biblia: “Jesús convierte agua en vino”.
En la época de Jesús Caná era un pequeño poblado que estaba muy cerca de Nazaret, en la Galilea, donde vivía Jesús. Allí se celebran unas bodas y son invitados María, Jesús y los discípulos. En aquél tiempo las bodas no se celebraban en un medio día como solemos hacer nosotros hoy (una cena o un almuerzo). Los judíos de ese tiempo festejaban las bodas por espacio de tres, cuatro, e incluso más días. Es así que era necesario proveerse de lo necesario para atender a los invitados.
Los novios de estas celebraciones tienen la dificultad de quedarse sin vino. María, siempre atenta y servicial, se percata de la situación, y le comenta a Jesús lo sucedido. El Señor le contesta que aún su tiempo de revelarse como Dios no ha llegado y por lo tanto parece que no va a comprometerse en este asunto. Sin embargo, María, siempre confiada en las acciones de Dios en la historia, les va a decir una hermosa frase a los sirvientes de la fiesta: “Hagan todo lo que Jesús les diga”. Es así que Jesús les dice que llenen las grandes tinajas de agua y que luego saquen y lleven al encargado de la fiesta. Aquí se da la sorpresa: no solo el agua quedó transformada en vino sino que además este vino es de mejor calidad.
Esto lo descubre el encargado y se lo dice al novio.
Lo interesante es percatarse que Jesús “adelanta” la hora de su manifestación como Dios a los hombres ante el pedido de su madre. Por otra parte, hay que tener presente algunos elementos de la simbología del Antiguo Testamento. En varios textos, particularmente proféticos, se describe el Cielo como un banquete y más específicamente un banquete de bodas donde hay buen y abundante vino.
Para tener presente: en sentido estricto, en el Evangelio según San Juan, los milagros de Jesús no son llamados “milagros” como en los otros evangelios sino “señales”. Es decir “señales o signos” milagrosos que, justamente, “señalan” o “significan” que Jesús es realmente el Mesías que debía venir al mundo.
Para proseguir la profundización de estos temas se puede mirar dentro de las páginas del Evangelio según San Juan de La Biblia de Estudio. Dios habla hoy, el cuadro sinóptico “Señales en el evangelio según San Juan”.
Preguntas para la lectura· ¿Dónde se dirige María?
· ¿A qué va y con quiénes va?
· ¿Qué ocurre en esa fiesta?
· ¿Qué hace entonces María?
· ¿Qué le responde Jesús?
· ¿Por qué el Señor le responde de esta forma?
· ¿Cómo reacciona María ante la actitud de Jesús?
· ¿Qué les dice a los sirvientes?
· ¿Qué les pide el Señor a los que están trabajando en el servicio de la boda?
· ¿Qué pasó con el agua que había en las tinajas?
· ¿Cómo es el “nuevo vino” que transforma Jesús?
· ¿Qué le dice el encargado de la fiesta al novio?
· ¿Qué significado tiene lo que ha hecho el Señor?
· ¿Cómo reaccionan sus discípulos al contemplar el poder que tiene su Maestro?
2 - MEDITACIÓN¿Qué me dice? ¿Qué nos dice?
Preguntas para la meditación
· ¿Estoy atento a las necesidades de los hermanos como María lo están en este texto?
· ¿Percibo, intuyo, busco saber sin molestar lo que los demás pueden estar necesitando hoy?
· ¿Tengo la seguridad de María que confía plenamente en Jesús y en lo que va a hacer?
· ¿Me dejo inundar por tanta confianza?
· ¿Qué implica para mí hoy que María me diga y nos diga: “Hagan todo lo que Jesús les diga”?
· ¿Obedezco la palabra de Jesús?
· ¿Qué me está diciendo y pidiendo hoy el Señor?
· ¿Dejo que el Señor transforme el “agua” de mi vida en el “vino nuevo” del Reino de Dios?
· ¿Qué situaciones de mi vida el Señor debe transformar hoy para estar en la dinámica del Reino?
· El Señor quiere darme la alegría nueva del Reino: ¿qué actitud tengo ante esto?
· ¿Busco descubrir los signos, señales y manifestaciones de Dios en mi vida?
· ¿Percibo el poder del Señor?
· ¿Busco creer y ser un auténtico discípulo de Jesús?
3 - ORACIÓN
¿Qué le digo? ¿Qué le decimos?
Para la oración podemos leer uno de los textos proféticos del Antiguo Testamento que nos hablan del Cielo como un banquete que Dios prepara.
Isaías 25,6-9
El banquete de Dios
6 »El Dios todopoderoso
prepara en Jerusalén
un banquete para todas las naciones.
Allí hay ricos manjares,
comidas deliciosas,
y los mejores vinos.
7 »Dios acabará
con la tristeza de las naciones.
8-9 Dios destruirá para siempre
el poder de la muerte.
Dios secará las lágrimas de todos
y borrará la vergüenza de su pueblo
en toda la tierra.
»Ese día se dirá:
“Ahí está nuestro Dios.
En él confiamos, y nos salvó.
¡Gritemos de alegría
porque Dios nos ha salvado!”
»Dios ha jurado que así será».
Tengamos presente que son imágenes simbólicas que nos ayudan a comprender el
misterio del Cielo y de la Vida Eterna que no podemos describir con palabras humanas.
4 - CONTEMPLACIÓN
¿Cómo interiorizo el mensaje? ¿Cómo interiorizamos el mensaje?
Para el momento de interiorizar la Palabra se puede usar la frase de María a los servidores como dicha a todos y cada uno de nosotros. La repetimos en plural y en singular para grabarla en nuestro corazón:
· Hagan todo lo que Jesús les diga…
· Haz todo lo que Jesús te diga…
5 - ACCIÓN
¿A qué me comprometo? ¿A qué nos comprometemos?
Propuesta personal
· Poner en práctica aquello que he escuchado de parte de Dios en esta Lectio Divina.
Quiero hacer “lo que Jesús me diga…”.
Propuesta comunitaria
· En tu grupo de jóvenes buscar dialogar sobre el tema del Cielo y la Vida Eterna que Jesús nos quiere regalar. ¿Cómo se entiende? ¿Cómo se lo explica? ¿Qué dificultades tienen los jóvenes de hoy para captar la importancia del Cielo y de la Vida Eterna? Pensar y debatir sobre la importancia del lenguaje simbólico de la Biblia para explicar realidades tan profundas y tan complejas como estas.
Pbro. Lic. Gabriel Mestre
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domingo, 13 de enero de 2013

LECTIO DIVINA PARA EL 13 DE ENERO DE 2013

LECTIO DIVINA PARA EL 13 DE ENERO DE 2013
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LECTIO DIVINA
Domingo 13 de Enero de 2013
El Bautismo del Señor Ciclo C
TEXTO BÍBLICO: Lucas 3, 15-16.21-22



15 Todos se admiraban y querían saber si Juan era el Mesías que esperaban. 16 Pero Juan les respondió: —Yo los bautizo a ustedes con agua. Pero hay alguien que viene después de mí, y que es más poderoso que yo. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. ¡Yo ni siquiera merezco ser su esclavo! Juan bautiza a Jesús

21 Cuando Juan terminó de bautizar a todos, Jesús vino y también se bautizó. Mientras Jesús oraba, el cielo se abrió 22 y el Espíritu Santo bajó sobre él en forma de paloma. Luego se oyó una voz que desde el cielo decía: «Tú eres mi Hijo, a quien quiero mucho. Estoy muy contento contigo.»


TRADUCCION EN LENGUAJE ACTUAL.
1 - LECTURA¿Qué dice el texto?
Pistas para la lectura
Queridos Hermanos:
En la Liturgia de esta celebración contemplamos a Jesús que es bautizado en el Jordán. De entrada puede resultarnos un poco llamativo que el Señor sea bautizado con un bautismo de purificación como el que realizaba Juan. Es llamativo, pero es totalmente real. Una vez más, para cerrar el ciclo de la Navidad, este Domingo también se percibe la solidaridad de Dios con el hombre, con la humanidad pecadora a tal punto que Jesús, que es Dios y no tiene pecado, se pone en el lugar de los pecadores, en la “fila de los pecadores” para señalarnos una vez más cuan cerca nuestro está y qué compromiso asume con nosotros y nuestra historia.
El “bautismo de Jesús” es un relato de triple tradición, es decir que está narrado en los tres evangelios sinópticos: Mt 3,13-17; Mc 1,9-11 y Lc 3,21-22 (el que compartimos este año con el agregado de los versículos 15 y 16).
¿A qué género literario pertenece este relato?
Se trata de una teofanía (teo = Dios; fanía = manifestar): hay una clara manifestación de Jesús como Dios, como el Hijo querido y predilecto del Padre. Los cielos que se abren, la paloma, la voz que viene del cielo… todos signos de que el relato es una teofanía, una manifestación del poder y la centralidad de Dios. Así hay que verlos y abordarlo.
Jesús no necesita una purificación bautismal porque es verdaderamente Dios y no tiene pecado. Sin embargo, como una consecuencia más del misterio de la Encarnación, se somete también a este bautismo donde lo que sucede, como dicen y recuerdan muchos autores de espiritualidad, no son “las aguas” las que santifican a Jesús sino al revés, es Jesús quien santifica “las aguas” que derraman sobre Él.
Así queda de manifiesto la diferencia entre el mero bautismo de purificación (ritual) y el Bautismo Cristiano (verdadero sacramento). En el sacramento recibimos la misma vida trinitaria en nuestro corazón a la vez que se borra en nosotros el pecado original (si es un bebé o un niño pequeño) y también todo pecado actual si es un niño más grande, un joven o un adulto.
Es importante recordar que la palabra bautismo viene de una raíz griega que significa “inmersión” o “sumergirse”. El Bautismo cristiano es una inmersión, un sumergirse en Cristo y en su gracia como espacio de salvación.
Preguntas para la lectura· ¿Qué dice Juan al compararse con Jesús? ¿Se presenta como una figura al mismo nivel o parece haber diferencias entre uno y otro?
· ¿Con qué bautiza Juan?
· ¿Qué otorga el bautismo de Jesús?
· ¿Dónde predicaba Juan? ¿Asistía mucha o poca gente a la prédica de Juan?
· ¿Qué tenían que hacer los hombres y mujeres antes de ser bautizados por Juan?
· ¿Dónde estaba Jesús? ¿Hacia dónde se dirige?
· ¿Dónde es bautizado Jesús por Juan?
· ¿Qué ocurre cuando Jesús sale del agua?
· ¿Qué se escucha cuando Jesús sale de las aguas?
2 - MEDITACIÓN
¿Qué me dice? ¿Qué nos dice?
Preguntas para la meditación
· ¿Soy consciente de la grandeza de Jesús ante la pequeñez de mi vida? ¿Puedo decir con Juan: “ni siquiera merezco ser su esclavo”?
· ¿Qué implica el signo del agua en mi vida? ¿Pureza, limpieza, vida, nueva vida, fuerza que arrastra y quita lo malo?
· ¿Tengo presente que he sido bautizado por Jesús en el Espíritu Santo cuando recibí el Sacramento del Bautismo?
· ¿Qué lugar ocupa el Espíritu Santo hoy en mi vida espiritual?
· ¿Intento convertirte de corazón?
· ¿Confiesas tus pecados cuando te equivocas? ¿Reconoces tus faltas y tus errores ante Dios?
· ¿Buscas acercarte al Sacramento de la Reconciliación para renovar la gracia bautismal en tu corazón?
· ¿Das gracia por la purificación de las aguas que hace Jesús como paso al gran regalo de la vida sacramental en la Iglesia?
· ¿Eres capaz de ver más allá de las apariencias y descubrir en los signos de la vida, la paloma, la apertura del cielo, la predilección del Padre por su Hijo Jesucristo?
.¿“Escucho” la voz de Dios que confirma a un Jesús Mesías, verdadero Dios y verdadero hombre, que viene a salvarme?
3 - ORACIÓN
¿Qué le digo? ¿Qué le decimos?
Una buena oportunidad para hacer oración con este Evangelio puede ser leer un párrafo de la homilía del Papa Benedicto XVI el 13 de enero de 2008, en el marco de la celebración del Bautismo del Señor:
Este es, queridos hermanos, el misterio del bautismo: Dios ha querido salvarnos yendo él mismo hasta el fondo del abismo de la muerte, con el fin de que todo hombre, incluso el que ha caído tan bajo que ya no ve el cielo, pueda encontrar la mano de Dios a la cual asirse a fin de subir desde las tinieblas y volver a ver la luz para la que ha sido creado. Todos sentimos, todos percibimos interiormente que nuestra existencia es un deseo de vida que invoca una plenitud, una salvación. Esta plenitud de vida se nos da en el bautismo.
4 - CONTEMPLACIÓN¿Cómo interiorizo el mensaje? ¿Cómo interiorizamos el mensaje?
Para interiorizar este mensaje puede ser muy oportuno hacer una oración con la frase final del relato. Hacernos eco de la voz que viene del Cielo, de la voz del Padre eterno que confirma la misión de su Hijo.
Repetimos entonces serenamente y dejando unos instantes de silencio el final del texto:
«Tú eres mi Hijo, a quien quiero mucho. Estoy muy contento contigo.»
5 - ACCIÓN¿A qué me comprometo? ¿A qué nos comprometemos?
Propuesta personal
· Buscar memorizar la fecha del propio Bautismo y recordarla siempre con profunda acción de gracias. No dejar de celebrarla el día correspondiente recordando que es el día del nacimiento a la vida nueva de los Hijos de Dios.
Propuesta comunitaria
· Adquirir grupalmente en tu capilla, comunidad o parroquia, una actitud verdaderamente misionera anunciando y catequizando sobre la importancia del Bautismo como puerta de entrada al mundo sacramental de la fe.
Pbro. Lic. Gabriel Mestre

jueves, 22 de noviembre de 2012

La “porta fidei” en 25 frases


La “porta fidei” en 25 frases
Para los que no han tenido oportunidad de leer completa la “Porta Fidei" (la puerta de la fe) este es un magnifico resumen:

25 frases de la Porta fidei de Benedicto XVI anunciando el Año de la Fe. (Tomado de catholic.net)

1.«La puerta de la fe» (cf. Hch 14, 27), que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros. Se cruza ese umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma. Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida

La necesidad de la fe ayer, hoy y siempre

2.- Profesar la fe en la Trinidad –Padre, Hijo y Espíritu Santo –equivale a creer en un solo Dios que es Amor (cf. 1 Jn 4, 8): el Padre, que en la plenitud de los tiempos envió a su Hijo para nuestra salvación; Jesucristo, que en el misterio de su muerte y resurrección redimió al mundo; el Espíritu Santo, que guía a la Iglesia a través de os siglos en la espera del retorno glorioso del Señor.

3.- Sucede hoy con frecuencia que los cristianos se preocupan mucho por las consecuencias sociales, culturales y políticas de su compromiso, al mismo tiempo que siguen considerando la fe como un presupuesto obvio de la vida común. De hecho, este presupuesto no sólo no aparece como tal, sino que incluso con frecuencia es negado. Mientras que en el pasado era posible reconocer un tejido cultural unitario, ampliamente aceptado en su referencia al contenido de la fe y a los valores inspirados por ella, hoy no parece que sea ya así en vastos sectores de la sociedad, a causa de una profunda crisis de fe que afecta a muchas personas.
No podemos dejar que la sal se vuelva sosa y la luz permanezca oculta (cf. Mt 5, 13-16). Como la samaritana, también el hombre actual puede sentir de nuevo la necesidad de acercarse al pozo para escuchar a Jesús, que invita a creer en él y a extraer el agua viva que mana de su fuente (cf. Jn 4, 14).

4.- Debemos descubrir de nuevo el gusto de alimentarnos con la Palabra de Dios, transmitida fielmente por la Iglesia, y el Pan de la vida, ofrecido como sustento a todos los que son sus discípulos (cf. Jn 6, 51). Creer en Jesucristo es, por tanto, el camino para poder llegar de modo definitivo a la salvación.

Vigencia y valor del Concilio Vaticano II

5- Las enseñanzas del Concilio Vaticano II, según las palabras del beato Juan Pablo II, «no pierden su valor ni su esplendor. Es necesario leerlos de manera apropiada y que sean conocidos y asimilados como textos cualificados y normativos del Magisterio, dentro de la Tradición de la Iglesia. […] Siento más que nunca el deber de indicar el Concilio como la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX. Con el Concilio se nos ha ofrecido una brújula segura para orientarnos en el camino del siglo que comienza». Yo también deseo reafirmar con fuerza lo que dije a propósito del Concilio pocos meses después de mi elección como Sucesor de Pedro: «Si lo leemos y acogemos guiados por una hermenéutica correcta, puede ser y llegar a ser cada vez más una gran fuerza para la renovación siempre necesaria de la Iglesia».

La renovación de la Iglesia es cuestión de fe

6. La renovación de la Iglesia pasa también a través del testimonio ofrecido por la vida de los creyentes: con su misma existencia en el mundo, los cristianos están llamados efectivamente a hacer resplandecer la Palabra de verdad que el Señor Jesús nos dejó.

7.- En esta perspectiva, el Año de la fe es una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo. Dios, en el misterio de su muerte y resurrección, ha revelado en plenitud el Amor que salva y llama a los hombres a la conversión de vida mediante la remisión de los pecados (cf. Hch 5, 31). Para el apóstol Pablo, este Amor lleva al hombre a una nueva vida.
La fe crece creyendo

8. «Caritas Christi urget nos» (2 Co 5, 14): es el amor de Cristo el que llena nuestros corazones y nos impulsa a evangelizar. Hoy como ayer, él nos envía por los caminos del mundo para proclamar su Evangelio a todos los pueblos de la tierra (cf. Mt 28, 19). Con su amor, Jesucristo atrae hacia sí a los hombres de cada generación: en todo tiempo, convoca a la Iglesia y le confía el anuncio del Evangelio, con un mandato que es siempre nuevo. Por eso, también hoy es necesario un compromiso eclesial más convencido en favor de una nueva evangelización para redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe.

9.- La fe, en efecto, crece cuando se vive como experiencia de un amor que se recibe y se comunica como experiencia de gracia y gozo. Nos hace fecundos, porque ensancha el corazón en la esperanza y permite dar un testimonio fecundo: en efecto, abre el corazón y la mente de los que escuchan para acoger la invitación del Señor a aceptar su Palabra para ser sus discípulos. Como afirma san Agustín, los creyentes «se fortalecen creyendo».

Profesar, celebrar y testimoniar la fe públicamente

10.- Redescubrir los contenidos de la fe profesada, celebrada, vivida y rezada, y reflexionar sobre el mismo acto con el que se cree, es un compromiso que todo creyente debe de hacer propio, sobre todo en este Año.

11.- El cristiano no puede pensar nunca que creer es un hecho privado. La fe es decidirse a estar con el Señor para vivir con él. Y este «estar con él» nos lleva a comprender las razones por las que se cree. La fe, precisamente porque es un acto de la libertad, exige también la responsabilidad social de lo que se cree.

12.- No podemos olvidar que muchas personas en nuestro contexto cultural, aún no reconociendo en ellos el don de la fe, buscan con sinceridad el sentido último y la verdad definitiva de su existencia y del mundo. Esta búsqueda es un auténtico «preámbulo» de la fe, porque lleva a las personas por el camino que conduce al misterio de Dios. La misma razón del hombre, en efecto, lleva inscrita la exigencia de «lo que vale y permanece siempre.

La utilidad del Catecismo de la Iglesia Católica

13. Para acceder a un conocimiento sistemático del contenido de la fe, todos pueden encontrar en el Catecismo de la Iglesia Católica un subsidio precioso e indispensable. Es uno de los frutos más importantes del Concilio Vaticano II.

14.- Precisamente en este horizonte, el Año de la fe deberá expresar un compromiso unánime para redescubrir y estudiar los contenidos fundamentales de la fe, sintetizados sistemática y orgánicamente en el Catecismo de la Iglesia Católica.

15.- En su misma estructura, el Catecismo de la Iglesia Católica presenta el desarrollo de la fe hasta abordar los grandes temas de la vida cotidiana. A través de sus páginas se descubre que todo lo que se presenta no es una teoría, sino el encuentro con una Persona que vive en la Iglesia. A la profesión de fe, de hecho, sigue la explicación de la vida sacramental, en la que Cristo está presente y actúa, y continúa la construcción de su Iglesia. Sin la liturgia y los sacramentos, la profesión de fe no tendría eficacia, pues carecería de la gracia que sostiene el testimonio de los cristianos. Del mismo modo, la enseñanza del Catecismo sobre la vida moral adquiere su pleno sentido cuando se pone en relación con la fe, la liturgia y la oración.

16. Así, pues, el Catecismo de la Iglesia Católica podrá ser en este Año un verdadero instrumento de apoyo a la fe, especialmente para quienes se preocupan por la formación de los cristianos, tan importante en nuestro contexto cultural.

17.- Para ello, he invitado a la Congregación para la Doctrina de la Fe a que, de acuerdo con los Dicasterios competentes de la Santa Sede, redacte una Nota con la que se ofrezca a la Iglesia y a los creyentes algunas indicaciones para vivir este Año de la fe de la manera más eficaz y apropiada, ayudándoles a creer y evangelizar.

18.- La fe está sometida más que en el pasado a una serie de interrogantes que provienen de un cambio de mentalidad que, sobre todo hoy, reduce el ámbito de las certezas racionales al de los logros científicos y tecnológicos. Pero la Iglesia nunca ha tenido miedo de mostrar cómo entre la fe y la verdadera ciencia no puede haber conflicto alguno, porque ambas, aunque por caminos distintos, tienden a la verdad.

Recorrer y reactualizar la historia de la fe

19. A lo largo de este Año, será decisivo volver a recorrer la historia de nuestra fe, que contempla el misterio insondable del entrecruzarse de la santidad y el pecado. Mientras lo primero pone de relieve la gran contribución que los hombres y las mujeres han ofrecido para el crecimiento y desarrollo de las comunidades a través del testimonio de su vida, lo segundo debe suscitar en cada uno un sincero y constante acto de conversión, con el fin de experimentar la misericordia del Padre que sale al encuentro de todos.

20.- Durante este tiempo, tendremos la mirada fija en Jesucristo, «que inició y completa nuestra fe» (Hb 12, 2): en él encuentra su cumplimiento todo afán y todo anhelo del corazón humano. La alegría del amor, la respuesta al drama del sufrimiento y el dolor, la fuerza del perdón ante la ofensa recibida y la victoria de la vida ante el vacío de la muerte, todo tiene su cumplimiento en el misterio de su Encarnación, de su hacerse hombre, de su compartir con nosotros la debilidad humana para transformarla con el poder de su resurrección. En él, muerto y resucitado por nuestra salvación, se iluminan plenamente los ejemplos de fe que han marcado los últimos dos mil años de nuestra historia de salvación.

No hay fe sin caridad, no hay caridad sin fe

21.-. El Año de la fe será también una buena oportunidad para intensificar el testimonio de la caridad. San Pablo nos recuerda: «Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de ellas es la caridad» (1 Co 13, 13). Con palabras aún más fuertes —que siempre atañen a los cristianos—, el apóstol Santiago dice: «¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Podrá acaso salvarlo esa fe? Si un hermano o una hermana andan desnudos y faltos de alimento diario y alguno de vosotros les dice: "Id en paz, abrigaos y saciaos", pero no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? Así es también la fe: si no se tienen obras, está muerta por dentro. Pero alguno dirá: "Tú tienes fe y yo tengo obras, muéstrame esa fe tuya sin las obras, y yo con mis obras te mostraré la fe"» (St 2, 14-18).

22.- La fe sin la caridad no da fruto, y la caridad sin fe sería un sentimiento constantemente a merced de la duda. La fe y el amor se necesitan mutuamente, de modo que una permite a la otra seguir su camino. En efecto, muchos cristianos dedican sus vidas con amor a quien está solo, marginado o excluido, como el primero a quien hay que atender y el más importante que socorrer, porque precisamente en él se refleja el rostro mismo de Cristo. Gracias a la fe podemos reconocer en quienes piden nuestro amor el rostro del Señor resucitado es compañera de vida que nos permite distinguir con ojos siempre nuevos las maravillas que Dios hace por nosotros. Tratando de percibir los signos de los tiempos en la historia actual, nos compromete a cada uno a convertirnos en un signo vivo de la presencia de Cristo resucitado en el mundo.

Lo que el mundo necesita son testigos de la fe

23.- Lo que el mundo necesita hoy de manera especial es el testimonio creíble de los que, iluminados en la mente y el corazón por la Palabra del Señor, son capaces de abrir el corazón y la mente de muchos al deseo de Dios y de la vida verdadera, ésa que no tiene fin.

24.- «Que la Palabra del Señor siga avanzando y sea glorificada» (2 Ts 3, 1): que este Año de la fe haga cada vez más fuerte la relación con Cristo, el Señor, pues sólo en él tenemos la certeza para mirar al futuro y la garantía de un amor auténtico y duradero.

25.- Las palabras del apóstol Pedro proyectan un último rayo de luz sobre la fe: «Por ello os alegráis, aunque ahora sea preciso padecer un poco en pruebas diversas; así la autenticidad de vuestra fe, más preciosa que el oro, que, aunque es perecedero, se aquilata a fuego, merecerá premio, gloria y honor en la revelación de Jesucristo; sin haberlo visto lo amáis y, sin contemplarlo todavía, creéis en él y así os alegráis con un gozo inefable y radiante, alcanzando así la meta de vuestra fe; la salvación de vuestras almas» (1 P 1, 6-9). La vida de los cristianos conoce la experiencia de la alegría y el sufrimiento. Cuántos santos han experimentado la soledad. Cuántos creyentes son probados también en nuestros días por el silencio de Dios, mientras quisieran escuchar su voz consoladora. Las pruebas de la vida, a la vez que permiten comprender el misterio de la Cruz y participar en los sufrimientos de Cristo (cf.Col 1, 24), son preludio de la alegría y la esperanza a la que conduce la fe: «Cuando soy débil, entonces soy fuerte» (2 Co 12, 10). Nosotros creemos con firme certeza que el Señor Jesús ha vencido el mal y la muerte. Con esta segura confianza nos encomendamos a él: presente entre nosotros, vence el poder del maligno (cf. Lc 11, 20), y la Iglesia, comunidad visible de su misericordia, permanece en él como signo de la reconciliación definitiva con el Padre.

jueves, 15 de noviembre de 2012

17 de noviembre Beatificación de Crescencia Perez


Reseña de la vida de María Crescencia Pérez

     María Angélica Pérez nació en San Martín, provincia de Buenos Aires, el 17 de agosto de 1897. En 1905 su familia se mudó a Pergamino, y dos años después, junto a una de sus hermanas, ingresó al "Hogar de Jesús". En esta institución educativa, a cargo de la Congregación de las Hermanas del Huerto, permaneció pupila hasta fines de 1915. Sintiendo el llamado del Señor a seguirlo más de cerca, ingresó al noviciado en la Casa Provincial de las Hermanas del Huerto en Villa Devoto, Buenos Aires. Un año después, con la vestición del hábito religioso, comenzó a llamarse Hna. María Crescencia, en honor del santo mártir Crescencio, cuyas reliquias fueron colocadas en el altar mayor de la capilla de la Casa Provincial.

     La Congregación fue fundada en Chiávari (Italia) por San Antonio María Gianelli el 12 de enero de 1829 con el fin de responder a una necesidad propia de su tiempo como fue “la de proveer buenas maestras y directoras a las pobres huerfanitas” y con un programa muy preciso: “Hacer el bien, siempre el bien… con una caridad sin fronteras y sin límites”. Esto se traduce en amor y servicio a los hermanos en escuelas, hospitales, hogares, misiones y en toda obra de bien mirada desde el carisma propio de la Caridad Evangélica Vigilante.

      La Hermana Crescencia, luego de hacer su primera Profesión Religiosa en 1918, fue enviada al Colegio del Huerto en la ciudad de Buenos Aires , donde enseña el catecismo y da clases de labores a las niñas pupilas y externas. Siempre pronta para cumplir la voluntad de Dios fue enviada para seguir prestando su servicio en el ámbito asistencial a fines del año 1924. Viajó a Mar del Plata, al Sanatorio Marítimo, donde es responsable del cuidado y educación de las niñas con tuberculosis ósea. A partir de ese momento, su compromiso con los enfermos será una constante en su labor, tanto que a consecuencia de ello, contrajo una seria afección pulmonar.

      En Mar del Plata permaneció hasta 1928 cuando, a causa de este frágil estado de salud, sus superiores deciden enviarla a Vallenar (al norte de Chile), donde el clima sería más benévolo. Continúa allí, junto a las Hermanas de la Comunidad, trabajando por y para los enfermos internados en el hospital Nicolás Naranjo.

     En Valllenar, Chile, en 1932, María Crescencia murió serenamente y en concepto de santidad.

martes, 30 de octubre de 2012

Peregrinación a Luján

Este sábado 3 de noviembre a las 18 hs peregrinamos a Luján, seguinos por internet.

LETRA de la Canción de la Peregrinación a Luján 2012, ganadora


LETRA de la Canción de la Peregrinación a Luján 2012, ganadora

ESCUCHAR  http://chirb.it/KCLgJF

CON MARÍA

Somos un pueblo que
sabe cuál es su destino.
Caminar llenos de fe
contagiando los caminos

Servidores de todas las naciones
Queremos ser
para amar y ver a la Iglesia crecer.

Jesús nos encomendó
esta Santa misión.

Vayan y hagan
discípulos a todas  las naciones.
Con María vayan y hagan
discípulos en todas las naciones.
Con María, con María

Dolor cansancio y llantos compartimos
entre peregrinos
María a tí  te ofrecemos este sacrificio.

Tu hijo nos encomendó
esta santa misión.

Vayan y hagan
Discípulos a todas  las naciones
Con María vayan y hagan
discípulos en todas las naciones.
Con María, con María.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Recorrido Virgen de Luján en Campana


COMENZÒ A PEREGRINAR LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE NUESTRA SRA. DE LUJAN POR LAS INSTITUCIONES. CON MOTIVO A LA PREPARACION DE LA PEREGRINACION A LUJAN EL 3 Y 4 DE NOVIEMBRE. QUIEN DESEE ACOMPAÑARNOS Y/O AYUDAR EN ALGUN ASPECTO CONTACTARSE CON NOSOTROS.

PUEDEN COLOCAR EN LA URNA QUE ESTARÀ JUNTO A LA VIRGEN SUS INTENCIONES QUE SERAN PRESENTADAS EN LA SANTA MISA EL DOMINGO 4/11 A LAS 6 HS. EN LUJAN.

VAMOS A IR PUBLICANDO SEMANAS SIGUIENTES SUJETOS A CONFIRMACIONES.

QUE DIOS Y NUESTRA MADRE MARIA NOS AYUDE, ACOMPAÑE Y NOS GUIEN.