domingo, 24 de marzo de 2013

Domingo 12 hs ESCUCHANOS FM SANTAMARIA 91.3mhz

Domingo 12 hs ESCUCHANOS 
FM SANTAMARIA 91.3mhz
Repite Lunes 20 a 21 hs

Pasión de nuestro Señor Jesucristo Según San Lucas


  • Pasión de nuestro Señor Jesucristo Según San Lucas 
  • Del Señor es la tierra y lo que ella tiene Oren, para no caer en tentación Padre que no se haga mi voluntad, sino la tuya Este es el rey de los judíos Verdaderamente este hombre era justo Ven y sálvanos Gracias, Señor, porque siempre nos ayudas
  • Honor y gloria a ti, Señor Jesús. Cristo se humilló por nosotros y por obediencia aceptó incluso la muerte y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
  • He deseado celebrar esta Pascua con ustedes, antes de padecer 14 Cuando llegó la hora, se puso a la mesa con los apóstoles; 15 y les dijo: "Con ansia he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer; 16 porque os digo que ya no la comeré más hasta que halle su cumplimiento en el Reino de Dios."
  • Hagan esto en memoria mía 17 Y recibiendo una copa, dadas las gracias, dijo: "Tomad esto y repartidlo entre vosotros; 18 porque os digo que, a partir de este momento, no beberé del producto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios."
  •  19 Tomó luego pan, y, dadas las gracias, lo partió y se lo dio diciendo: Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros; haced esto en recuerdo mío." 20 De igual modo, después de cenar, la copa, diciendo: "Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros.
  • ¡Ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado! 21 "Pero la mano del que me entrega está aquí conmigo sobre la mesa. 22 Porque el Hijo del hombre se marcha según está determinado. Pero, ¡ay de aquel por quien es entregado!" 23 Entonces se pusieron a discutir entre sí quién de ellos sería el que iba a hacer aquello.
  • Yo estoy en medio de ustedes como el que sirve 24 Entre ellos hubo también un altercado sobre quién de ellos parecía ser el mayor. 25 El les dijo: "Los reyes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los que ejercen el poder sobre ellas se hacen llamar Bienhechores; 26 pero no así vosotros, sino que el mayor entre vosotros sea como el más joven y el que gobierna como el que sirve.
  • 27 Porque, ¿quién es mayor, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No es el que está a la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve. 28 "Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas; 29 yo, por mi parte, dispongo un Reino para vosotros, como mi Padre lo dispuso para mí, 30 para que comáis y bebáis a mi mesa en mi Reino y os sentéis sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.
  •  Tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos 31 "¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha solicitado el poder cribaros como trigo; 32 pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos." 33 El dijo: "Señor, estoy dispuesto a ir contigo hasta la cárcel y la muerte.“ 34 Pero él dijo: "Te digo, Pedro: No cantará hoy el gallo antes que hayas negado tres veces que me conoces."
  •  Conviene que se cumpla en mí lo que está escrito 35 Y les dijo: "Cuando os envié sin bolsa, sin alforja y sin sandalias, ¿os faltó algo?" Ellos dijeron: "Nada." 36 Les dijo: "Pues ahora, el que tenga bolsa que la tome y lo mismo alforja, y el que no tenga que venda su manto y compre una espada; 37 porque os digo que es necesario que se cumpla en mí esto que está escrito: "Ha sido contado entre los malhechores." Porque lo mío toca a su fin.“ 38 Ellos dijeron: “Señor, aquí hay dos espadas." El les dijo: "Basta."
  • Lleno de tristeza, se puso a orar de rodillas 39 Salió y, como de costumbre, fue al monte de los Olivos, y los discípulos le siguieron. 40 Llegado al lugar les dijo: "Pedid que no caigáis en tentación." 41 Y se apartó de ellos como un tiro de piedra, y puesto de rodillas oraba 42 diciendo: "Padre, si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya." 43 Entonces, se le apareció un ángel venido del cielo que le confortaba. 44 Y sumido en agonía, insistía más en su oración. Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que caían en tierra. 45 Levantándose de la oración, vino donde los discípulos y los encontró dormidos por la tristeza; 46 y les dijo: "¿Cómo es que estáis dormidos? Levantaos y orad para que no caigáis en tentación."
  • Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre? 47 Todavía estaba hablando, cuando se presentó un grupo; el llamado Judas, uno de los Doce, iba el primero, y se acercó a Jesús para darle un beso. 48 Jesús le dijo: "¡Judas, con un beso entregas al Hijo del hombre!" 49 Viendo los que estaban con él lo que iba a suceder, dijeron: "Señor, ¿herimos a espada?" 50 y uno de ellos hirió al siervo del Sumo Sacerdote y le llevó la oreja derecha. 51 Pero Jesús dijo: "¡Dejad! ¡Basta ya!" Y tocando la oreja le curó. 52 Dijo Jesús a los sumos sacerdotes, jefes de la guardia del Templo y ancianos que habían venido contra él: "¿Como contra un salteador habéis salido con espadas y palos? 53 Estando yo todos los días en el Templo con vosotros, no me pusisteis las manos encima; pero esta es vuestra hora y el poder de las tinieblas."
  •  Pedro salió de ahí y se soltó a llorar 54 Entonces le prendieron, se lo llevaron y le hicieron entrar en la casa del Sumo Sacerdote; Pedro le iba siguiendo de lejos. 55 Habían encendido una hoguera en medio del patio y estaban sentados alrededor; Pedro se sentó entre ellos. 56 Una criada, al verle sentado junto a la lumbre, se le quedó mirando y dijo: "Este también estaba con él." 57 Pero él lo negó: "¡Mujer, no le conozco!" 58 Poco después, otro, viéndole, dijo: "Tú también eres uno de ellos." Pedro dijo: "Hombre, no lo soy!" 59 Pasada como una hora, otro aseguraba: "Cierto que éste también estaba con él, pues además es galileo." 60 Le dijo Pedro: "¡Hombre, no sé de qué hablas!" Y en aquel momento, estando aún hablando, cantó un gallo, 61 y el Señor se volvió y miró a Pedro, y recordó Pedro las palabras del Señor, cuando le dijo: "Antes que cante hoy el gallo, me habrás negado tres veces." 62 Y, saliendo fuera, rompió a llorar amargamente.
  •  Adivina quién te ha pegado 63 Los hombres que le tenían preso se burlaban de él y le golpeaban; 64 y cubriéndole con un velo le preguntaban: "¡Adivina! ¿Quién es el que te ha pegado?" 65 Y le insultaban diciéndole otras muchas cosas.
  •  Lo hicieron comparecer ante el sanedrín 66 En cuanto se hizo de día, se reunió el Consejo de Ancianos del pueblo, sumos sacerdotes y escribas, le hicieron venir a su Sanedrín 67 y le dijeron: "Si tú eres el Cristo, dínoslo." El respondió: "Si os lo digo, no me creeréis. 68 Si os pregunto, no me responderéis. 69 De ahora en adelante, el Hijo del hombre estará sentado a la diestra del poder de Dios." 70 Dijeron todos: "Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?" El les dijo: "Vosotros lo decís: Yo soy." 71 Dijeron ellos: "¿Qué necesidad tenemos ya de testigos, pues nosotros mismos lo hemos oído de su propia boca?" 1 Y levantándose todos ellos, le llevaron ante Pilato.
  • No encuentro ninguna culpa en este hombre 2 Comenzaron a acusarle diciendo: "Hemos encontrado a éste alborotando a nuestro pueblo, prohibiendo pagar tributos al César y diciendo que él es Cristo Rey." 3 Pilato le preguntó: "¿Eres tú el Rey de los judíos?" El le respondió: "Sí, tú lo dices." 4 Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente: "Ningún delito encuentro en este hombre." 5 Pero ellos insistían diciendo: "Solivianta al pueblo, enseñando por toda Judea, desde Galilea, donde comenzó, hasta aquí." 6 Al oír esto, Pilato preguntó si aquel hombre era galileo. 7 Y, al saber que era de la jurisdicción de Herodes, le remitió a Herodes, que por aquellos días estaba también en Jerusalén.
  •  Herodes, con su escolta, lo despreció 8 Cuando Herodes vio a Jesús se alegró mucho, pues hacía largo tiempo que deseaba verle, por las cosas que oía de él, y esperaba presenciar alguna señal que él hiciera. 9 Le preguntó con mucha palabrería, pero él no respondió nada.
  •  10 Estaban allí los sumos sacerdotes y los escribas acusándole con insistencia. 11 Pero Herodes, con su guardia, después de despreciarle y burlarse de él, le puso un espléndido vestido y le remitió a Pilato. 12 Aquel día Herodes y Pilato se hicieron amigos, pues antes estaban enemistados.
  • Pilato les entregó a Jesús 13 Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a los magistrados y al pueblo 14 y les dijo: "Me habéis traído a este hombre como alborotador del pueblo, pero yo le he interrogado delante de vosotros y no he hallado en este hombre ninguno de los delitos de que le acusáis. 15 Ni tampoco Herodes, porque nos lo ha remitido. Nada ha hecho, pues, que merezca la muerte. 16 Así que le castigaré y le soltaré.“
  • 17 Con ocasión de la fiesta, Pilato tenía que dejarles libre a un preso. Ellos vociferaron en masa, diciendo: 18 "¡Fuera ése, suéltanos a Barrabás!" 19 Este había sido encarcelado por un motín que hubo en la ciudad y por asesinato. 20 Pilato les habló de nuevo, intentando librar a Jesús, 21 pero ellos seguían gritando: "¡Crucifícale, crucifícale!"
  • 22 Por tercera vez les dijo: "Pero ¿qué mal ha hecho éste? No encuentro en él ningún delito que merezca la muerte; así que le castigaré y le soltaré." 23 Pero ellos insistían pidiendo a grandes voces que fuera crucificado y sus gritos eran cada vez más fuertes. 24 Pilato sentenció que se cumpliera su demanda. 25 Soltó, pues, al que habían pedido, el que estaba en la cárcel por motín y asesinato, y a Jesús se lo entregó a su voluntad.
  • Hijas de Jerusalén, no lloren por mí 27 Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por él. 28 Jesús, volviéndose a ellas, dijo: "Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos. 29 Porque llegarán días en que se dirá: ¡Dichosas las estériles, las entrañas que no engendraron y los pechos que no criaron! 30 Entonces se pondrán a = decir a los montes: ¡Caed sobre nosotros! Y a las colinas: ¡Cubridnos! = 31 Porque si en el leño verde hacen esto, en el seco ¿qué se hará?"
  •  Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen 32 Llevaban además otros dos malhechores para ejecutarlos con él. 33 Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. 34 Jesús decía: "Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen." Se repartieron sus vestidos, echando a suertes.
  • Este es el rey de los judíos 35Estaba el pueblo mirando; los magistrados hacían muecas diciendo: "A otros salvó; que se salve a sí mismo si él es el Cristo de Dios, el Elegido." 36 También los soldados se burlaban de él y, acercándose, le ofrecían vinagre 37 y le decían: "Si tú eres el Rey de los judíos, ¡sálvate!" 38 Había encima de él una inscripción: "Este es el Rey de los judíos."
  • Hoy estarás conmigo en el paraíso 39 Uno de los malhechores colgados le insultaba: "¿No eres tú el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y a nosotros!" 40 Pero el otro le respondió diciendo: "¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? 41 Y nosotros con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio, éste nada malo ha hecho." 42 Y decía: "Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino." 43 Jesús le dijo: "Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso."
  • Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu 44 Era ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. 45 El velo del Santuario se rasgó por medio 46 y Jesús, dando un fuerte grito, dijo: "Padre, = en tus manos pongo mi espíritu" = y, dicho esto, expiró.
  •  47 Al ver el centurión lo sucedido, glorificaba a Dios diciendo: "Ciertamente este hombre era justo." 48 Y todas las gentes que habían acudido a aquel espectáculo, al ver lo que pasaba, se volvieron golpeándose el pecho. 49 Estaban a distancia, viendo estas cosas, todos sus conocidos y las mujeres que le habían seguido desde Galilea.
  • José colocó el cuerpo de Jesús en un sepulcro 50 Había un hombre llamado José, miembro del Consejo, hombre bueno y justo, 51 que no había asentido al consejo y proceder de los demás. Era de Arimatea, ciudad de Judea, y esperaba el Reino de Dios. 52 Se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús
  • 53 y, después de descolgarle, le envolvió en una sábana y le puso en un sepulcro excavado en la roca en el que nadie había sido puesto todavía. 54 Era el día de la Preparación, y apuntaba el sábado. 55 Las mujeres que habían venido con él desde Galilea, fueron detrás y vieron el sepulcro y cómo era colocado su cuerpo, 56 Y regresando, prepararon aromas y mirra. Y el sábado descansaron según el precepto.
  •  Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
  •  Meditando en el Santo Evangelio que acabamos de leer, Oremos:
  •  Oración: Mi Señor , en éste día en el que recordamos tu muerte dolorosa, queremos unirnos a tu Madre Bendita en éste dolor y demostrarte que estamos contigo, No queremos despreciarte como los que te despreciaron, queremos ser como San Juan y acoger a tu Madre en nuestros corazones, no queremos negarte como San Pedro, y así como tu te diste en esa Cruz por amor a toda la humanidad, ahora yo quiero entregarte todo lo que no permite que tu vivas en nuestros corazones, para que el día de tu Resurrección pueda resucitar en nosotros una nueva persona, y así nuestros corazones siempre permanezcan levantados hacia tu Amor. Amén.

domingo, 17 de marzo de 2013

Diócesis local emoción ante el primer Papa argentino

En la Diócesis local: Anécdotas, expectativas y emoción ante el primer Papa argentino Mons Sarlinga http://t.co/aOxKG66CBZ vía @CampanaArg

Mensaje de nuestro Obispo Oscar Sarlinga


Nos unimos a la alegría por nuestro nuevo Papa, Obispo de Roma y Sucesor de Pedro

Desde hoy tenemos un nuevo Pontífice, el Papa Francisco.  El Señor Jesús lo ha llamado al ministerio petrino; Él le da su gracia y su luz para pastorear a la Iglesia de Dios, su Pueblo, el Cuerpo Místico de Cristo.
Reciba, Santo Padre, nuestro amor filial y nuestra oración, reavivando en nosotros la fe, la esperanza y la caridad, la unidad en Cristo, como nos ha afirmado el Concilio Vaticano II, en Lumen gentium, 23:  "El Romano Pontífice, como sucesor de Pedro, es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad así de los Obispos como de la multitud de los fieles".
Al Sucesor de San Pedro, nuestra comunión afectiva y efectiva, y nuestra oración por él al Espíritu Santo y a María Santísima.

En el nombre de esta porción del Pueblo de Dios, de Zárate-Campana,

+Oscar D. Sarlinga

Obispado Zárate Campana

¡¡¡LOS ESPERAMOS ESTE MARTES 19!!!!

¡¡¡LOS ESPERAMOS ESTE MARTES 19!!!! 


Programa Radial María Mírame


Programa Radial María Mírame conducido por Alejandra Berayra por FM Santa Maria 91.3 se emitirá desde el domingo 24 todos los domingos de 12 a 13 hs, con repetición los lunes de 20 a 21 hs. Participan Marcela Benaín con el diccionario católico, Beatriz y Joaquin Valerio con advocaciones marianas, martirólogo y temas de la Fe en este año de la Fe que concluirá el 24 de noviembre de 2013, en la Solemnidad de Cristo Rey del Universo. NUEVO HORARIO MARIA MIRAME DOMINGO 12 a 13 hs por FM Santa Maria 91.3

Que la fe sea compañera de vida, compromiso a convertirnos en un signo vivo de la presencia de Cristo resucitado en el mundo.

Lectio domingo 17 Marzo,


LECTIO: JUAN 8,1-11
Lectio:  domingo 17 Marzo, 2013  
Tiempo de Cuaresma

1) Oración inicial
Señor, Dios nuestro, cuyo amor sin medida nos enriquece con toda bendición, haz que, abandonando la corrupción del hombre viejo, nos preparemos, como hombres nuevos, a tomar parte en la gloria de tu reino. Por nuestro Señor.

2) Lectura
Del Evangelio según Juan 8,1-11
Mas Jesús se fue al monte de los Olivos. Pero de madrugada se presentó otra vez en el Templo, y todo el pueblo acudía a él. Entonces se sentó y se puso a enseñarles. Los escribas y fariseos le llevan una mujer sorprendida en adulterio, la ponen en medio y le dicen: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?» Esto lo decían para tentarle, para tener de qué acusarle. Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra. Pero, como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra.» E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra. Ellos, al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos; y se quedó solo Jesús con la mujer, que seguía en medio. Incorporándose Jesús le dijo: «Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?» Ella respondió: «Nadie, Señor.» Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más.»

3) Reflexión
• En el Evangelio de hoy, vamos a meditar sobre el encuentro de Jesús con la mujer que iba a ser lapidada. Por su predicación y por su manera de actuar, Jesús incomodaba a las autoridades religiosas. Por esto, las autoridades procuraban todos los medios posibles para acusarlo y eliminarlo. Le traen delante a una mujer sorprendida en flagrante adulterio. Bajo la apariencia de fidelidad a la ley, usan a la mujer para esgrimir argumentos en contra de Jesús. Hoy también, bajo la apariencia de fidelidad a las leyes de la iglesia, muchas personas son marginadas: divorciados, enfermos de Sida, prostitutas, madres solteras, homosexuales, etc. Veamos como reacciona Jesús:
• Juan 8,1-2: Jesús y la gente. Después de la discusión sobre el origen del Mesías, descrita al final del capítulo 7 (Jn 7,37-52), “cada uno se marchó a su casa” (Jn 7,53). Jesús no tenía casa en Jerusalén. Por esto, se fue para el Monte de los Olivos. Allí había una huerta donde él solía pasar la noche en oración (Jn 18,1). Al día siguiente, antes del amanecer, Jesús estaba de nuevo en el Templo. La gente también acudía pronto para poderle escuchar. Se sentaban alrededor de Jesús y él les enseñaba. ¿Qué enseñaba Jesús? Tiene que haber sido algo muy bonito, porque la gente acudía antea del amanecer para escucharle.
• Juan 8,3-6a: Los escribas preparan una encerrona. De repente, llegan los escribas y los fariseos, trayendo consigo a una mujer sorprendida en flagrante adulterio. La ponen en medio. Según la ley, esta persona debería ser apedreada (Lv 20,10; Dt 22,22.24). Ellos preguntan "¿Tú qué dices?" Era una encerrona. Si Jesús hubiese dicho: "¡Aplicar la ley!", ellos hubiesen pensado y dicho: “¡No es tan bueno como parece, porque manda matar a la pobre mujer!” Si hubiese dicho: "No la matéis", hubiesen dicho "¡No es tan bueno como parece, porque ni siquiera observa la ley!" Bajo la apariencia de fidelidad a Dios, ellos manipulan la ley y usan a la persona de la mujer para poder acusar a Jesús.
• Juan 8,6b-8: Reacción de Jesús: escribe en la tierra. Parecía un callejón sin salida. Pero Jesús no se espanta ni se deja llevar por los nervios. Por el contrario. Calmamente, como quien es dueño de la situación, se inclina y comienza a escribir en la tierra con el dedo. Los nervios se adueñan de sus adversarios. E insisten para que Jesús les diga qué piensa. Entonces Jesús se levanta y dice: "¡Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra!" E inclinándose volvió a escribir en la tierra. Jesús no discute la ley. Pero cambia el punto del juicio. En vez de permitir que ellos coloquen la luz de la ley por encima de la mujer para condenarla, les pide que se examinen a la luz de lo que la ley les exige a ellos. La acción simbólica de escribir en la tierra lo aclara todo. La palabra de la Ley de Dios tiene consistencia. Una palabra escrita en la tierra no la tiene. La lluvia o el viento la eliminan. El perdón de Dios elimina el pecado identificado y denunciado por la ley.
• Juan 8,9-11: Jesús y la mujer. El gesto y la respuesta de Jesús derriban a los adversarios. Los fariseos y los escribas se retiran avergonzados, uno después del otro, comenzando por los más ancianos. Acontece lo contrario de lo que ellos esperaban. La persona condenada por la ley no era la mujer, sino ellos mismos que pensaban ser fieles a la ley. Al final, Jesús se queda solo con la mujer en medio del círculo. Jesús se levanta y la mira: "Mujer, ¿dónde están? ¡Nadie te ha condenado!" Y ella responde: "¡Nadie, Señor!" Y Jesús: "Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más."
• Jesús no permite que alguien use la ley de Dios para condenar al hermano o a la hermana, cuando él mismo, ella misma son pecadores. Este episodio, mejor que cualquier otro enseñamiento, revela que Jesús es la luz que hace aparecer la verdad. El hace aparecer lo que existe de escondido en las personas, en lo más íntimo de cada uno de nosotros. A la luz de su palabra, los que parecían los defensores de la ley, se revelan llenos de pecado y ellos mismos lo reconocen, pues se van comenzando por los más viejos. Y la mujer, considerada culpable y merecedora de pena de muerte, está de pié ante de Jesús, absuelta, redimida y dignificada (cf. Jn 3,19-21).

4) Para la reflexión personal
• Trata de ponerte en la piel de la mujer: ¿Cuáles habrán sido sus sentimientos en ese momento?
• ¿Qué pasos puede y debe dar nuestra comunidad para acoger a los excluidos?

5) Oración final
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas.
Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre. (Sal 22)